Hay un cambio de paradigma que muchas empresas peruanas aún no han dimensionado: la presunción de buena fe ya no es suficiente. En el entorno regulatorio actual, la carga de la prueba recae completamente sobre el contribuyente.
El nuevo estándar: probar o perder
El reciente criterio del Tribunal Fiscal ha establecido una línea clara: tener el contrato y la factura ya no garantiza el derecho al crédito fiscal del IGV. Las empresas deben poder demostrar fehacientemente la entrega y el traslado real de los bienes.
Esta exigencia no es una tecnicismo burocrático; es un estándar que puede determinar la viabilidad financiera de una operación comercial.
¿Está tu empresa preparada para el escrutinio?
Si hoy la SUNAT tocara tu puerta solicitando evidencia de tu última operación significativa, ¿podrías reconstruir la trazabilidad completa en cuestión de horas? Para la mayoría de empresas, la respuesta es inquietante.
Tres puntos críticos para auditar inmediatamente:
1. Fehaciencia Digital No basta con guardar correos en carpetas desordenadas. La trazabilidad de cada operación debe estar digitalizada, documentada y vinculada de manera inequívoca a la transacción. Guías de remisión electrónicas, confirmaciones de recepción, registros de almacén: cada eslabón debe ser verificable.
2. Cláusulas Anticorrupción Actualizadas Con la nueva normativa aplicable a contratos con el Estado (incluyendo APPs), una cláusula anticorrupción mal redactada o desactualizada puede convertirse en la puerta de salida para la resolución del contrato sin indemnización alguna. Este riesgo ya no es teórico; es contractual.
3. Reporte de Remuneraciones de Ejecutivos A partir de 2026 inicia formalmente la obligación de reportar las remuneraciones de altos mandos. La transparencia dejó de ser una aspiración voluntaria para convertirse en un requisito legal con consecuencias fiscales y reputacionales.
El compliance como estrategia, no como costo
Para un Gerente General o un Directorio, este escenario representa un cambio fundamental en la forma de gestionar riesgos. El cumplimiento normativo ya no es un trámite administrativo; es una estrategia de supervivencia financiera.
Cada documento no presentado, cada guía sin respaldo digital, cada cláusula obsoleta, representa un pasivo potencial que puede materializarse en contingencias fiscales, resoluciones contractuales o pérdidas de crédito fiscal que impactan directamente el flujo de caja.
La autoridad se construye con evidencia
En el derecho corporativo moderno, la autoridad no se gana citando leyes en reuniones de directorio. Se gana evitando que esas leyes se conviertan en multas, reparos fiscales o pérdidas de capital.
La pregunta ya no es si tu empresa cumple con las normas. La pregunta es: ¿puedes probarlo?
El mejor momento para ordenar tu casa documental fue ayer. El segundo mejor momento es hoy.
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